Historias felices

¡Estrenamos una nueva sección!

Nos gustaría que compartierais con nosotros vuestras anécdotas, historias o lo que queráis con los axleños que ahora forman parte de vuestra familia.

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Franela, o nela cariñosamente!

Franela fue abandonada junto a sus hermanos en una caja a pleno sol pero tuvieron la suerte de acabar en AXLA donde los cuidaron y se encargaron de que todos encontraran su familia. Franela (la negrita) era la única de sus hermanos que quedaba sin encontrar familia (cosa que nunca entenderemos) hasta que aparecimos nosotros.

Aun nos acordamos cuando la vimos en las jornadas de adopciones del verdecora, estaba con una bufanda rosa sentada junto a Blanca (su casa de acogida). En ese momento nos enamoramos de ella y decidimos adoptarla para que formara parte nuestra familia.

El 6 de diciembre del 2014 al fin podíamos ir a por ella para adoptarla. Llegó a casa asustada por el cambio, pero en pocos días se hizo a la casa y a nosotros. Nos hizo alguna trastada en sus primeros meses, pero nada que no se solucione con el tiempo,paciencia y mucho amor. Franela es una perra feliz, agradecida y sobre todo buena y cariñosa. Siempre nos espera en la puerta con un juguete en la boca y moviendo el rabo ( y el resto dl cuerpo) o nos despierta a lametazos.

Hace unos meses decidimos darla un/a hermano/a perruno, fuimos a otra jornada de adopción (esta vez en froda) donde estaba luna (la marroncita) esperándonos. Fue verse y empezaron a jugar , ya no había quien las separará. su adopción fue más difícil por ser ppp y en otra protectora. Pero por fin también esta con nosotros.

Ahora somos una familia feliz junto con luna, nela y monster (una pequeña hamster), y cada plan que hacemos contamos con ellas. Adoptar es lo mejor que hemos podido hacer, te lo agradecen cada día viéndolas feliz.

Gracias por todo AXLA, sobre todo a Lety que hace posible estos finales felices y a Blanca por cuidar y educar tan bien a nela hasta que nos encontró.

 

 

 

Toby, el artista anteriormente conocido como Nenuko.

Tras un horrible verano en el que por una fatal coincidencia tanto mi hermana como yo perdimos a nuestros compañeros caninos decidí que no podía pasar más tiempo sin contar de nuevo con su cariño y su fidelidad.

Mi hermana ya había adoptado ese mismo verano a Akor, su nuevo perrete. Y aunque le veía casi cada día no era lo mismo que tenerle en casa conmigo. Gracias a Ana, la veterinaria de la familia (y de AXLA) conocí esta asociación y en cuanto llegó el otoño y la pena dio paso a una necesidad contacté con AXLA. Le conté a Lety mi historia y le informé del tipo de perro que necesitaba en mi vida. Inmediatamente me contó que tenían en acogida a uno que cumplía con todo: un perrete joven que había nacido y vivido sus primeros meses en el campo, junto a su madre (Roberta, ahora Lua) y un hermanito (que no sobrevivió) y que, casualidad o destino, justamente era en la misma ciudad en la que yo había nacido, crecido y en la que resido actualmente. Lo tomé como un buen presagio y aunque decidí visitar el albergue para conocer a Lety en persona y a los demás perros de la asociación yo ya sabía que mi mente estaba ocupada por Nenuko (así le habían llamado).

La decisión estaba tomada desde que, tras terminar la primera llamada con Lety, visité su Facebook para ver sus fotos. Su carita, su historia y todo él me hicieron querer tenerle como compañero sin duda alguna.

Tras el papeleo pertinente, el 13 de diciembre de 2013 a las 17:40 me llamó Cris (también de AXLA) para informarme de que estaban llegando a mi barrio (le tenían en acogida en Toledo, por lo que tuve que esperar al fin de semana para que me le pudieran traer). Nunca olvidaré esa pequeña cosita asustada que aún con las orejas agachadas tuvo la suficiente confianza en un primer momento como para dejarse acariciar y besar como bienvenida.

En los primeros días ya había cogido confianza conmigo y empezaba, poco a poco, a confiar en los demás miembros de la familia (gato incluido). Era muy asustadizo y nunca quería quedarse solo, pero eso cambió en seguida.

Desde entonces ve cada día a su hermano (Akor, el perro de mi hermana. Les tratamos de hermanos porque, aunque no de sangre, lo son. Y así se quieren y comportan como tal), le encanta correr por el campo y acercarse a conocer a cualquier perro que vea, no importa lo lejos que esté. Incluso descubrió una orilla en la que el río baja lento y apenas cubre, donde se mete hasta que el agua le llega a la mitad de la pata y entonces, más ancho que largo, se sienta a remojarse y aprovecha para dar unos lametones al agua. Es su ritual, lo hace incluso aunque ese día le haya bañado en casa anteriormente. (Por supuesto es una costumbre que ha contagiado a su hermano).

Aunque ya puede quedarse solo perfectamente, cuando regresas a casa, independientemente de que hayan pasado 1 hora o 10, se te echará encima gimoteando, dándote besos y moviendo su colita (que aunque corta le saca MUY buen provecho) a velocidad supersónica, para después echarte una merecida bronca durante unos segundos por no habértele llevando contigo.

Gracias  a AXLA conocí al que será mi compañero durante muchos años. Gracias Lety, Cris y Ana por lo sencillo y familiar que lo hacéis todo. Vuestra labor con todo tipo de animales nunca será suficientemente reconocida ni ayudada, aunque eso no os quita las ganas de luchar junto a los peludos que llegan a vuestras manos, lo cual os da más mérito si cabe.

Mis dos ojitos derechos, Maddy y Sombra.

Me hace mucha ilusión poder contar la historia de como adoptamos a nuestras preciosas galguitas Maddy y Sombra. La primera en llegar a casa fue mi preciosa Maddy. Jamás olvidaré la primera vez que la ví. Me puse a llorar de emoción, como una magdalena. Fue amor a primera vista. Era muy miedosa y tímida. La fuimos a ver a la casa de acogida donde estuvo unos días antes de llevarla a su nuevo hogar. Los primeros días fueron duros, ya que Maddy sufría ansiedad por separación y le costaba muchísimo quedarse solita cuando nos ibamos a trabajar, pero con el tiempo lo superó. Es muy finolis para todo, parece que siempre está posando. Es pura ternura y cuando se arranca para jugar, es un show. Algo que me hace mucha gracia de ella es lo que le gusta el agua, hasta mete la cabeza para bucear (eso sí, la lluvia no lo soporta). No tengo palabras para describirla, es encantadora!! Después, ocurrió lo que tenía que ocurrir, nos contagiamos de la famosa galguitis aguda, y nos propusimos adoptar una hermanita para Maddy. Nos pusimos de nuevo en contacto con Axla y fuimos Maddy, mi pareja y yo a hacerles una visita y…. allí estaba ella, Sombra!! Un bomboncito de galguita!! Es lo más simpático que me echado a la cara. Cuando la adoptamos, le quedaban unos meses para cumplir siete años, pero por su carácter, pareciera tener unos cuantos menos. Es la leche.. alegre, juguetona y disfruta de la vida cada segundo. Cada vez que se tumba, se la oye hacer como gorgoritos de lo cómoda que se está poniendo. Aprende rapidísimo y le encanta comer (si comes algo cerca de ella, mejor no te despistes..). Sombra es más bastota que Maddy. Mientras que Maddy se tumba toda modosita y hecha una bolita, Sombra se espanzurra ocupando el mayor espacio posible (y si estás cerca, no duda en darte algún empujoncillo para que le hagas sitio). Admiro su capacidad de adaptación, desde el primer día se encontró como en casa. Es mi abueleta!! Aunque cada una tiene sus platitos de comida y agua, no hay enfados si alguna se asoma al de la otra.. cuando están mimosonas, duermen una con la cabecita encima de la otra.. se cuidan y vigilan durante los paseos.. da gusto verlas correr juntas para jugar, Sombra siempre quiere perseguir a Maddy, aunque estén jugando con mas perretes. En fín, que voy a decir yo, que soy su mami. Son un regalo de la vida!! Congeniaron genial y ahora no pueden vivir la una sin la otra. No puedo expresar lo agradecidos que estamos con Axla, porque gracias a ellos podemos disfrutar cada día de nuestras preciosas niñas. No hay ni un solo día que no se me caiga la baba con ellas.