Ginebra

A finales de Agosto más o menos mi novio y yo empezamos a colaborar en el refugio de Axla los fines de semana y creo que la segunda vez que fuimos llegó Ginebra, tenía pánico a las personas y no apoyaba la pata derecha trasera.

Nos contaron que la acababan de operar, cuando la encontraron tenía el fémur fuera del sitio y absolutamente nada de músculo en esa pata, esperaban que poco a poco con algo de rehabilitación fuera mejorando y apoyando cada vez más; pero rehabilitar a una galga que huye cada vez que te acercas y con la cantidad de animalitos que había en el refugio en ese momento era muy complicado. Leticia nos comentó que necesitaba acogida y que era muy buena en casa, en ese momento vivíamos en una casa de unos 50 metros con otro perro y un conejo y no lo veíamos posible.

Fueron pasando los fines de semana y la seguimos viendo allí, nadie preguntaba por ella, los perros con problemas en las patas no son interesantes. Recuerdo que cuando habrías las puertas ella salía corriendo hacía un extremo del patio o se quedaba en un rincón temblando para huir nada más ver que te acercabas, prefería estar al sol lejos de todos. Y yo por más que quería no podía dejar de pensar en traérmela  a casa aunque fuera muy complicado.

Tardé casi 3 meses en conseguir que nos la llevásemos de acogida, antes de volver a operarla. El día que lo hablamos con los responsables conseguí que se acercase a mí ella sola y la sacamos a pasear, se la veía relajada, no llevaba el rabo entre las piernas ni huía, y eso lo hacía un poco más fácil.

El primer mes en casa fué bastante complicado, aunque ya no nos tenía tanto miedo seguía asustándose en determinadas situaciones, cuando pasabas al lado de su cama si estaba tumbada se levantaba y prefería quedarse sola en la habitación, pensamos que era mejor dejarla a su ritmo y procurábamos no molestarla mucho, solo le interesábamos para comer y salir a la calle jejeje.

Poco a poco empezó a salir al salón, a ponerse contenta cuando llegábamos y a subirse al sofá(algo muy típico de los galgos), descubrió lo que era un peluche y lo divertido que era llevárselos a la cama y jugar con ellos. En Diciembre la operaron de la patita, nos pedimos vacaciones para estar con ella porque se la veía bastante incómoda, a veces se levantaba por las noches y lloraba hasta que empezabas a acariciarla y se quedaba dormida.

El día que vimos que apoyó la pata y dio un pasito nos faltó poco para hacer una fiesta, grabamos videos, intentamos que lo volviera a hacer, enviamos whatsapps…, fue una locura. Desde entonces fuimos intentando que apoyase cada vez un poquito más.
A día de hoy solo cojea cuando quiere ir rápido pero no correr, le gusta morder los peluches y robarnos la ropa o traer la alfombra del baño, duerme abrazada a mi novio, en el parque de perros corre con otros galguetes pero no se aleja nunca demasiado…Yo creo y espero que sea al menos la mitad de feliz de lo que lo somos nosotros desde que llegó a casa, acogerla y adoptarla ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado.

Publicado en adoptante.